viernes, enero 11, 2008
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Se besan mucho, se abrazan dos minutos contados, se aman de mañana toda la mañana, a veces de noche, casi nunca de noche, después se vuelven a querer. Él le regala las flores más bonitas, con la cara más nerviosa y el beso más apretado, ella no sabe hacer otra cosa y también le regala flores, otras flores. Un día, el día en que esos cinco, diez o quince minutos sean toda la noche será la mejor de las noches apretada de las manos y abrazada como ninguna de las otras, como ninguna de los demás.
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