martes, noviembre 07, 2006

queno quenadie




Que no
que nadie antes lo hizo como tú
Que no
Que nadie y lo repito
sólo para ver si se repiten
y como cuando con todas
Cuando con cada una
Cuando una a una
y una por una te amábamos como bestia
varias veces al ritmo de la mala suerte
y mis piernas se ponían como amorosas contigo
y te abrazaban así bien fuerte
Y a veces me pongo media colorada
cuando te veo en la calle y de puro tonta no te miro
y empiezo a sentir amorosas las rodillas
y de ahí hacia arriba si me doy vuelta un poquito.

lunes, octubre 30, 2006

ternura idiota


Maldita ternura de este idiota que me gusta tanto y más ahora. Estudiaría de arriba hacia abajo todo lo que pueda haber cambiado y de lado a lado las cosas que aún extraña, porque es obvio que me extraña y más que yo a él. Él mataba el tiempo aburrido pensando en mi y yo no. Y luego los pies, cada detalle y cada curva de mis pies le haría pensar que ahora llevaba una vida interesante y hasta un poco aventurera. Y no estaría tan equivocado. Siempre empezaba por ahí y después me daba por dosis las ganas de envasarlo y dejarlo en mi mesa de noche para cuando me bajara la pasión. Pero estábamos nerviosos, si ni siquiera cerrábamos bien los ojos cuando nos besábamos sólo por saber qué cara estaba poniendo el otro. Y no. Ya sé, si yo también quería con él, pero algo pasaba y parece que ya lo presentía porque apenas entró, salió y nos quedamos callados por harto rato...

Volví a formar la interminable fila india con mis botones y me tomé el pelo...

domingo, octubre 22, 2006

nadaserio


Ya no querido, ya no. Eso, aquello, aquel trote de siete kilómetros tenía las patas cortas, le dio un poquito de fiebre y paf se cae cada tres segundos, a veces es tan torpe sabes?. Ya no querido, ya no. Es verdad que a veces igual te quiero un poquito, pero un poquito nomás, nada serio. Y te echo de menos, no mentira, echo de menos las cosas que hacía contigo, no mentira, echo de menos las cosas que hacía independiente de si eran o no contigo. Y ya era hora. Pucha que soy mentirosa. De besos y cigarros tengo ganas a veces, pero a veces nomás, nada serio...

lunes, octubre 16, 2006

asalvo


De piernas abiertas a Marte
tras una piedra con forma de flor, de ojo,
de boca y de mano.
Se abrian encalladas, escondidas,
bien escondidas.
A salvo.
De todos tus saltos sobre mi
b-o-c-a,
de los mordiscos afilados de tus manos cuadradas.
De ti: del pedazo adolecente a un lado del paisaje.
A salvo. Con otras nuevas costumbres.
A salvo con otras nuevas costumbres.
De todos tus nuevos principios.
Porque hay algo que finiquitar
(a la mitad del camino)
Hay que darle el sobre azul a lo que era
y un sobre rojo y abierto a todo lo que dure lo que queda.
Lo que nos queda.
De todo de ti.
De todo. De ti.
Yo sigo a salvo. Y juro no salir con vida de esta.

miércoles, octubre 11, 2006

Botella a Marte

Me viste distinta porque por un ratito me miras distinto y así, hasta es más bonito. Y todo para qué. Él me mandó a ver las belladonas a Marte y yo quería ir a verlas contigo. Porque contigo querido, éramos de la misma calaña. Juntos éramos de la misma baja categoría. Pero lo que escribo no es para ti, ni para él. Cuando en las noches de fin de semana en las que ni siquiera pensábamos en hacer el amor, en follar, tirar, echar un polvo o como te suene más familiar llamarle, las espinas hacían y deshacían en mi conciencia, se me ponía la piel de gallina cuando él repetía frases bien comunes en ti, cuando en vez de eso esperaba una maldición, una rosario de puteadas o que dejara que me brotaran raíces esperando un poco de odio, pero un poquito nomás, para poder dormir esta noche. Pero para qué si me tomo una agüita de hierba para alivianar la conciencia y listo (sana, sana conciencia de rana) Y eso fue todo y él vuelve a ser mi preferido, el privilegiado. Y tú quieres oír, tú quieres entender. Y yo quiero dormir y yo quiero seguir, me quema, pero quiero seguir. Que después de todo no fue tan ilícito como creen si nos veíamos siempre por debajo de la mesa, porque claro, puede que alguien le cuente y después de secarme la boca tome una cuchilla y me clave el odio por la espalda, me rebane en pedacitos los labios hasta que me desangre y me mande en una botella a Marte. Él que es tan bueno y me quiere y yo a veces también lo quiero y harto, ni más ni menos, pero para qué mentir si te veo y se me olvida que lo quiero y que me espera. Porque a ti también se te olvidó. Y que la esperabas a ella y no a mi. E incluso ahora, que no se me olvida y que él ya no sabe nada, ni lo positivo ni lo negativo es que creo que no fue tan malo, a veces fue bien intenso, pero precario. Y ya sabes. Lo hice y me arrepiento, pero también me hubiese arrepentido de no hacerlo y solamente porque eras tú. Tú que estabas fuera de mi lista de “chicos guapos prohibidos” porque ¿te has dado cuenta? Te comprometes y es justo ahí cuando te persiguen las oportunidades de caer, de morder la manzana. Dicen que la tentación juega a hacerte débil y entonces, qué tanto alegato si me comí un pedacito?... Que sea la culpa la que se vaya a Marte en una botella. Y yo te digo: olvida lo que oyes, yo no tengo la culpa, tampoco tú, ni él. Porque yo quería, porque tú lo sabías y porque él nunca lo supo.

sábado, septiembre 30, 2006

decuento.



Un niño de cuento debería ser como aquel que ayer me regalo una flor bien bonita en pleno paseo ahumada sin decirme nada. Tenía para rato esperando apoyada en esas carretas llenas de flores, pero ninguna tan bonita como la que tenía en la mano. De seguro si me hubiese al menos dicho "de nada" cuando, con un poquito de miedo lo miré y le dije gracias hablaría largo rato de su voz. Es que era bien bonita la flor. Y debería ser así un niño de cuento. Me acuerdo que andaba con unos libros en la mano. Seguro le gusta leer, o quizás los traía por cualquier cosa menos por gusto. Y si le gusta leer, debe saber decir cosas lindas y si supiera yo me enamoro (de una)... porque es bien lindo cuando te dicen cosas bonitas y que adornen y adornen las propuestas indecentes e inocentes con mucha escarcha y con hartas cosas brillantes. Yo conocí uno así una vez, hace como dos años y ni debe saber que hay cosas para él por aquí también. (o ahora sí). En realidad de seguro lo sabe, él siempre estuvo inserto en mis cosas, y sabe también que ilícitamente se metía por todas las cosas que escribía y se paseaba por todo lo que decía y eso a mi me gustaba. Pero si hablamos de ayer debería confesar un montón de cosas que hoy sonarían a mentiras, a puras mentiras...

domingo, septiembre 24, 2006

después de


Después del corto gran receso entre tus dedos y mi ropa es donde debería empezar. Dos o tres meses. Me falta harto valor y harto orgullo. Me falta altura, me cuelgan los pies... Lo cueritos de mis labios secos; resecos. Dos o tres meses resecos. O es, quizás, aquí donde debería empezar. Debería empezar por saludarte en la calle con mi cara de niña (casi ya no niña) buena onda dando la palma a lo lejos. A ti. A lo lejos. A ti. Lejos. (es temor del puro, del que calza y anda).

domingo, septiembre 17, 2006

•· cobarde cobardes.



Es pan de mesa vacía. Encerrados en el baño o donde nos pille la locura. Nunca será la primera vez otra vez. Me miras bien despacito, pero no, no hay nada como antes. Antes era silencioso e improvisado. Creerías si te vuelvo a decir que no quiero tregua. Mañana es mañana, querido. Mañana aún no llega. Y nunca llega. Ayer dos fuertes taco-alto, éramos, de taconeo español que pasaban sin preguntar. Que no aguantaban aliento y vomitaban con harta calma las palabras cobardes. Cobardes. Cobardes. Cobardes. Cobardes... bien cobardes.

lunes, septiembre 11, 2006

•· finfinal


Y todo vuelve a ser distinto. Vuelve porque tú ya te fuiste y yo me quedo, me quedo dando vueltas haciendo un surco en la tierra. Esperando que te arrepientas y corras hacia atrás. Que corras a mi gusto y en mi sentido. Con mis sentidos y tu cicatriz de cabeza. Todo ahora es igual a como no queríamos, a como yo no hubiese preferido. Ahora otro será quien no lea estas cosas que para ti me salieron. Otro con un olor más hipnotizador que el tuyo iluminará mis principios.

Yo amé la parte diestra del asiento cuando estabas.


lunes, septiembre 04, 2006

•· Yvuelvo.



Y vuelvo a ser como tú. Vuelvo y vuelvo. No retrocedo, pero vuelvo. Es bien raro, pero de cualquier sábado no lo esperaba. Yo pensé en un trozo colorado de hielo, en una tapa de “crush”, en que me había escapado de la casa. No pensaba. Te paraste de frente a mi hombro, pesaste un poco menos. Me quitaste un peso quería decir. Pesaste tibiecito, pesó tu olor y pesaron los violines estruendosa y destempladamente agotados. Me quitaste un “gran” peso quería decir, pero ya me conoces.
Tiene un as de corazones metido en los labios. Es bien reservado y juega sólo cuando sabe que va a ganar.

martes, agosto 29, 2006

•· si.





Y a veces te vas. Te vas para que te extrañe y para que te busque, para volver en algún otro minuto, quizás no más para estar solo un rato (unos 2 meses), pero bien lejos de mis terribles invasiones y mis uñas tan largas. Para dimensionar mis caderas, tus formas, nuestros ritmos. Sentir y notar, casi de golpe, todo lo que un día dejamos de ser y la estampida de verdades malformadas por la que bajaste.
Si nos vemos por ahí, saludémonos, caminesmos y comamos chatarra. Tengo ganas de saber cómo estás, tomarnos la mano, de contarte que tal va y decirte que fue mucho más que esperar un día para decirte que fue más de lo que un día pude esperar.




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jueves, agosto 24, 2006

•· EncuentroPeatonal.


-Hace frío, ¿Tómame la mano?
-Para qué.
-No sé. Para que piensen que somos pololos.
-Oye Raquel, ¿estai curá?
-No, ya no.
-¿Querí comer algo?
-No, nada, ¿Salgamos un rato?
Quería salir. Habíamos llegado recién, pero ya era hora de darle fin al sorpresivo y agitado tour etílico que veníamos haciendo desde la hora del almuerzo, cuando me lo encontré pateando la perra por la Avenida Central y sin siquiera proponerlo, nos metimos a cuanto bar abierto encontrábamos en el camino. El plan era que apenas se vaciara la última botella, tenía que tomar el bolso y entrar al baño. Él mientras se paraba, dejaba algo en la mesa simulando la propina o algo así, pedía fuego en cualquier mesa que estuviera bien lejos de la nuestra y lo más rápido que pudiéramos nos encontraríamos en la puerta. Y así la misma hazaña en todos los demás.
Este loco Estaba bien loco y por eso me gustaba, por eso mismo es que apagaba el teléfono cuando estaba con él para no perderme detalle y es por eso también que no me daba ni cuenta cuando no alcanzaba a vaciar el vaso y ya estaba hasta el tope otra vez. Tenía ese “qué sé yo que no sé qué”, una capacidad de emborracharte la perdiz totalmente innata. Podía convencerte de cambiar el “mierda” por un “Pinochet” en el “viva Chile” en un dos por tres y así mismo te ponía a vociferar con él un “correlé, correlé, correlá”.
Una vez afuera, después de la enésima hazaña del perro muerto, me ayudó a poner en línea los sentidos y la cabeza en alto “siempre diga”, me decía la cynthia en estos casos, “cuenta hasta tres”, “¡mentalízate hueona!”. Me daba la puerta y su mano sobre mi hombro un gusto a tentación insoslayable, a una especie de purgatorio con luces rojas al poco apetito que de un tiempo a esta parte he tenido por la aventura. Tú me dices cuánto. ¡Hasta ahí!. ¿Cola o blanca?. Así solito nomás, total a estas alturas qué más me puede hacer. Su mirada cómplice y un tanto extrañada, el vaso a medio llenar y mis manos acaloradas era la perfecta atmósfera para proponerle pasar la noche en su cama con esta fulana que no quería dormir sola, pero había que esperar a que terminara de contarme una historia de no sé que cosa que venía balbuceando hace más de media hora. “Hay que creerle la mitad a este no más”, “ es más cuentero”, decían todas, pero todas esas eran lenguas venenosas, envidiosas. Todas andaban tras él.
-¡Corre!
Me agarro fuerte la muñeca, el semáforo daba la luz para cruzar, pero así de rápido como íbamos en la mitad de la calle me soltó la mano y se tiró al suelo, ocupando dos franjas del paso peatonal.
-Acuéstate conmigo.
En ese momento hubiese cambiado las franjas por la pálida decoración de las sábanas, pero no lo pensé ni media vez y ya estaba recostada también. Quedamos pegados hombro con hombro.
-¿Cuánto se demora en cambiar la luz?
-No sé. No importa. Apenas sintamos un auto o uno de los dos vea las luces nos echamos a correr.
-¿Estai comiendo chicle?. Dame.
Me puso entonces, en frente la boca entreabierta, me mostró el miserable y roñoso chicle, todo masticado y que seguramente ya no tenía ni sabor. Pero me lo encontré tan cerca que, un poco por condescender, me puse frente a frente. No importa, le dije, no soy mañosa. Entonces, de un momento a otro, como si ya tuviera uno de los extremos de ese chicle peliento entre los dientes me aventuré, pero apenas llegué a rozar su aliento alcoholizado, ahora subversivo, el chicle desapareció, se lo metió de un sopetón a la boca. Pero eso ya no me importaba. Y ahí. Ahí mismito, recostados en medio paso peatonal me besó, importándole bien poco si había más gente, lo que fueran a decir si alguien conocido nos veía, la oleada de bocinas que de la nada orquestó, sin ton ni son, el paréntesis. Nunca le ha importado, siempre ha tenido un instinto desorbitado por el desenfreno. Me volví sorda y muda, la gente seguía gritando, pero con ese chicle mugriento que más que sabor a menta, tenía gusto a ron, ya tenía lo que quería.

lunes, agosto 07, 2006

•· por primera y enecima vez

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Llegó con un rosario completo de preguntas que yo, por primera y enecima vez, supe responder y aun así me dejó con las manos heladas, con el pelo bien acomodado y con todo el labial en la boca.



jueves, julio 27, 2006

•· por alguna extraña razón


Hay algo que me perdí, hay algo en el aire que no me gusta, no me molesta del todo, pero no me gusta.
Debería mandarme cambiar con cualquiera que se pareciese a ti.
Deja de mirarme así y dime algo. Di que cierre la puerta y esto se termina, dime que me quede y me quedo. Lo que piensas, que no piensas como yo. Pero di algo.
Por la cresta, no se le pudo ocurrir algo mejor que atacarme con sus fulminantemente hermosos ojos de fobia, y yo... yo en menos de un segundo la tendría envuelta en el sillón.
Por qué tiene que llorar, ya sabe que no me voy a ir y si lo llegara a hacer no tendría tiempo ni de extrañarme y aquí tendría otra vez mi gozo estorbando en su cama.
Qué saco con pedirle que me perdone si ya ni me acuerdo lo que le hice o qué me hizo.
Yo imprudente. Ahí mirando lo mismo que ella, ni idea qué era, pero ahí miraba. Claro, intenté besarla ahí mismo. Pensé que así tan débil como gatito de alfombra, de ojos tan hinchados y las manos entre las rodillas no podría evadirme. Y así lo hice, pero me equivoqué. Soltó mis manos, no sé cuándo ni cómo se zafó de mi, y como apoderada de un instinto animal se paró, me apartó, y yo casi por instinto también lo hice, lo intenté otra vez, pero antes la abracé, la abracé fuerte esperando exorcizarla, pensé que le molía los huesos, creí que no aguantarían las venas, seguí, y entonces sí. Apenas la tuve ahí la tomé bajo la ropa, más bien bajo la falda, quizá queriendo hacer alusión a torpes calenturas. Se plantó erguida. Me gusta cuando me enfrenta así, tan altiva y tan frágil, como con aires narcisos y tan de nadie. Y, por alguna extraña razón,a eso no había defensa.

domingo, julio 23, 2006

•· pude haber muerto en la lucha


la masacre terminó... desplomo de muros y paz.
- es que él me abraza fuerte, muy fuerte-
cuando lluve y el viento me asusta, él me abraza.
yo pude haber muerto en la lucha, pude haber salido disparada por la ventana, por el techo.
pero él estuvo ahí cuando caí...no mostró debilidad ni mucho menos.
él sólo esperaba el momento en que yo tuviera las venas a medio cortar y llamó por teléfono...

me salvó ...

viernes, julio 14, 2006

•· miscelos


Y fue después de los ladridos escandalosos por tus risas con ella. Baja la marea amortiguando la oportunidad. Y una vez desatada la guerra, la virgen y sus demonios cerrándome la cicatriz.
Miras despacio,con los labios pegados. Te abundan silencios interminables, cómplices, devastadores, traicioneros, como de muerto.
Vomitando por la desgracia, por los ojos, por la plateada cima de un rascacielos y tú muy de piernas cruzadas leyendo el diario.
Me prometerías "atar bandadas de gorriones a nuestras muñecas, huir lejos de aquí, a otro planeta"... y yo te creería.

martes, julio 11, 2006

•· por ahora



Porque últimamente ni siquiera escucho cuando veo tele. Tiene mi acuchillado amor propio ganas de estar despedazado en su cama. Ahí medio revuelto con las luces... De quedarse emborrachado en un bar de mala muerte...y hasta intrometerse en los escritos de los baños con unas tres jugarretas improvisadas y nadie me decía que estabas ahí...
Nadie...

Dónde te había dejado escondido?

viernes, junio 30, 2006

•· del vértigo


Las ganas de pisar bien el suelo, de tantear con la lengua el asfalto.
La desesperación de aferrarte rápida y audazmente a la escalinata, si es que tienes alguna cerca.
La necesidad de centrar los ojos y no precisamente en el suelo, sino que en algo más alto, saber y coincidir en la certeza de que hay algo más arriba- eso tranquiliza más que mirar hacia abajo-.
Alucinación, los colores mezclados y cada vez más cristalinos. Las ganas de ver claro el intenso color rojo de sus uñas, el intenso y a veces tan incidente color de sus labios, que cada vez se tornaban más morados y nadie le abraza, nadie le tira de la cuerda.
La cara con deseos de capitular, de olvidar y de deshacer el hechizo, quemar las cartas y los besos.
La misma cara, la misma de hace dos horas, la misma tan suya y blanca.
Aquí viene el miedo, el infinito y esplendoroso miedo. Se le cuela bajo el pelo, entre las piernas y los dedos, por ahí donde no se alcanza a ver.
Cabezas como cien de hormigas, todas pasmadas en la reacción y nadie sube.

sábado, junio 24, 2006

•· Que suerte!

Parece que nunca tuve ángel de la guarda, ni un amigo imaginario...
o quizás si tuve uno- un amigo imaginario- quizás sea por eso que me cuesta tanto hablar...
que tengo esta boca tan cobarde... Así debe haber sido, debo haberme acostumbrado a hablar sin tener ningún tipo de anatomía enfrente, sino más bien una invisible...
Lo que sí, nunca tuve un ángel de la guarda, mi suerte nunca ha sido muy buena.
Nunca he ganado una rifa, algún concurso. Recuerdo si haber salido candidata reina en kinder, bueno en realidad no lo recuerdo, pero ahí están las fotos... y también hay otras fotos. Es que a nadie pueden obligarlo a dar su primer beso y ni siquiera con alguien que tú mismo eligieras... terrible!!!!!!!... ahí están las manos de esa profesora, mal llamada Tía, una estaba en mi nuca y la otra en la de él- ni siquiera me acuerdo cómo se llama- y los dos mirando con nuestras estúpidas, torpes y inocentes pepitas de niño a la cámara, mientras esta señora nos acercaba hasta que sucedió, ahí estaba mi primer beso...
Recuerdo que cuando me eligieron, una niña - tampoco me acuerdo de su nombre- (he dicho alguna vez que soy un asco para recordar nombres?) Ella era la hija de la profesora, estaba tan furiosa conmigo que ahí también fue la primera mirada de odio infantil que recibí, incluso, como se sentaba conmigo trató de quitarme un lápiz y por accidente se lo enterró en la pierna... Ese día no pude salir a recreo.
De ahí en adelante nunca más quise participar de algún acto en el colegio, no por trauma ni mucho menos, sino porque no me gustaba. Nunca me gustó... aparte de mi boca tan cobarde soy yo enteramente una vergonzosa asumida y re-asumida... Aunque mi mamá quiso, desde mi primer día de clases, convencerme de lo contrario, yo ya lo asumí. Ella dice que ese primer día de clases yo estaba muy feliz, que había hinchado mucho preguntando cuándo por fin iba a ir al colegio- pero en la foto, no sé bien si es por ese moño tan apretado que me hizo ella o por alguna otra cosa, pero mi cara no estaba muy feliz.
También dice que como muy pocos niñitos, por no decir ninguno, yo no lloré ese primer día, ni el segundo, ni el tercero, tampoco durante los siguientes años... Pero apenas me entrega esa alta dosis para el ego, me la echa abajo, contándome y re-contándome cuando un día, en 2º ó 3º básico, nos levantamos tarde, no almorcé, ni alcancé a ver 'los pitufos', y cuando estábamos en la puerta del colegio, (el antiguo si, ese en el que suspendían las clases en invierno porque se llovían las salas. Ese donde apenas había primer piso. El luchito po'... el que tenía el mismo profesor de historia y de ED, física... ese era mi colegio, no él de ahora, no ese que afuera tiene los más diversos modelos de autos estacionados, 3º y 4º piso y quién sabe qué tantas cosas más.) En fin, una vez en la puerta de MI colegio solté el llanto, parecía una magdalena. Mi mamá me preguntó qué pasaba y yo sólo lloraba, y le decía que no quería entrar, porque ese día no tenía que ir con jumper, que tenía que ir con buzo y mi mamá con su cara de 'mamá'... me pasó la mochila y me fue a dejar a la sala...y me dio $1.000. Que suerte no?

jueves, junio 01, 2006

•· ven





Ven y compremos, despertemos e inventemos todo y todo otra vez... apúrate y tráeme otra vez las ganas.
Suelta el control y el teclado, deja de rascarte la espalda, sube y baja conmigo al 1º, 2º, 3º... 10º piso, haciendo parir mis pulmones.
A vivir con la temperatura a flor de labios, mirarnos a los ojos sinceramente y sin el temor de no volver a vernos...hacer del entreabrir y juntar los dientes algo más que un tic nervioso.
A saborear los mejores años de tu madre y los infinitos que no han nacido.
Incitarte, seducirte, controlar tu inconciencia y con algo de hipnosis pegarte a mis pies y yo, yo aferrada de tu índice.
En tierras neutrales degustar y engullirnos todo lo que cargue el diablo, sin consideración escupir las molleras y nada y todo pasó...
A viva voz maldecir y blasfemar a las mentiras y sus pregoneros...
Hacer de mi vida tu sueño y vivirlo a la par.Y dejarme gravadas con tus inhalaciones, tu lengua tan tibia a mis congeladas y quemantes dimensiones desnudas en tu cama...

sábado, mayo 27, 2006

•· como chocolate


Me comparaste con un chocolate, con ese chocolate que tu madre re-jura esconder y sólo tú sabes dónde está y exactamente cómo usar la llave para abrir el cajón.Me comparaste con el chocolate que te comes sintiendo culpa sólo hasta cinco minutos después de digerirlo.






..."Llama la atención que el verbo pasar tenga 54 significados, mientras en la República de Ecuador tienen 105 nombres para el órgano sexual masculino, y en cambio la palabra condoliente, que se explica por sí sola, y que tanta falta nos hace, aún no se ha inventado. A un joven periodista francés lo deslumbran los hallazgos poéticos que encuentra a cada paso en nuestra vida doméstica. Que un niño desvelado por el balido intermitente y triste de un cordero dijo: «Parece un faro». Que una vivandera de la Guajira colombiana rechazó un cocimiento de toronjil porque le supo a Viernes Santo. Que don Sebastián de Covarrubias, en su diccionario memorable, nos dejó escrito de su puño y letra que el amarillo es «la color» de los enamorados. ¿Cuántas veces no hemos probado nosotros mismos un café que sabe a ventana, un pan que sabe a rincón, una cerveza que sabe a beso?"...