sábado, septiembre 30, 2006

decuento.



Un niño de cuento debería ser como aquel que ayer me regalo una flor bien bonita en pleno paseo ahumada sin decirme nada. Tenía para rato esperando apoyada en esas carretas llenas de flores, pero ninguna tan bonita como la que tenía en la mano. De seguro si me hubiese al menos dicho "de nada" cuando, con un poquito de miedo lo miré y le dije gracias hablaría largo rato de su voz. Es que era bien bonita la flor. Y debería ser así un niño de cuento. Me acuerdo que andaba con unos libros en la mano. Seguro le gusta leer, o quizás los traía por cualquier cosa menos por gusto. Y si le gusta leer, debe saber decir cosas lindas y si supiera yo me enamoro (de una)... porque es bien lindo cuando te dicen cosas bonitas y que adornen y adornen las propuestas indecentes e inocentes con mucha escarcha y con hartas cosas brillantes. Yo conocí uno así una vez, hace como dos años y ni debe saber que hay cosas para él por aquí también. (o ahora sí). En realidad de seguro lo sabe, él siempre estuvo inserto en mis cosas, y sabe también que ilícitamente se metía por todas las cosas que escribía y se paseaba por todo lo que decía y eso a mi me gustaba. Pero si hablamos de ayer debería confesar un montón de cosas que hoy sonarían a mentiras, a puras mentiras...

domingo, septiembre 24, 2006

después de


Después del corto gran receso entre tus dedos y mi ropa es donde debería empezar. Dos o tres meses. Me falta harto valor y harto orgullo. Me falta altura, me cuelgan los pies... Lo cueritos de mis labios secos; resecos. Dos o tres meses resecos. O es, quizás, aquí donde debería empezar. Debería empezar por saludarte en la calle con mi cara de niña (casi ya no niña) buena onda dando la palma a lo lejos. A ti. A lo lejos. A ti. Lejos. (es temor del puro, del que calza y anda).

domingo, septiembre 17, 2006

•· cobarde cobardes.



Es pan de mesa vacía. Encerrados en el baño o donde nos pille la locura. Nunca será la primera vez otra vez. Me miras bien despacito, pero no, no hay nada como antes. Antes era silencioso e improvisado. Creerías si te vuelvo a decir que no quiero tregua. Mañana es mañana, querido. Mañana aún no llega. Y nunca llega. Ayer dos fuertes taco-alto, éramos, de taconeo español que pasaban sin preguntar. Que no aguantaban aliento y vomitaban con harta calma las palabras cobardes. Cobardes. Cobardes. Cobardes. Cobardes... bien cobardes.

lunes, septiembre 11, 2006

•· finfinal


Y todo vuelve a ser distinto. Vuelve porque tú ya te fuiste y yo me quedo, me quedo dando vueltas haciendo un surco en la tierra. Esperando que te arrepientas y corras hacia atrás. Que corras a mi gusto y en mi sentido. Con mis sentidos y tu cicatriz de cabeza. Todo ahora es igual a como no queríamos, a como yo no hubiese preferido. Ahora otro será quien no lea estas cosas que para ti me salieron. Otro con un olor más hipnotizador que el tuyo iluminará mis principios.

Yo amé la parte diestra del asiento cuando estabas.


lunes, septiembre 04, 2006

•· Yvuelvo.



Y vuelvo a ser como tú. Vuelvo y vuelvo. No retrocedo, pero vuelvo. Es bien raro, pero de cualquier sábado no lo esperaba. Yo pensé en un trozo colorado de hielo, en una tapa de “crush”, en que me había escapado de la casa. No pensaba. Te paraste de frente a mi hombro, pesaste un poco menos. Me quitaste un peso quería decir. Pesaste tibiecito, pesó tu olor y pesaron los violines estruendosa y destempladamente agotados. Me quitaste un “gran” peso quería decir, pero ya me conoces.
Tiene un as de corazones metido en los labios. Es bien reservado y juega sólo cuando sabe que va a ganar.