
Hay algo que me perdí, hay algo en el aire que no me gusta, no me molesta del todo, pero no me gusta.
Debería mandarme cambiar con cualquiera que se pareciese a ti.
Deja de mirarme así y dime algo. Di que cierre la puerta y esto se termina, dime que me quede y me quedo. Lo que piensas, que no piensas como yo. Pero di algo.
Por la cresta, no se le pudo ocurrir algo mejor que atacarme con sus fulminantemente hermosos ojos de fobia, y yo... yo en menos de un segundo la tendría envuelta en el sillón.
Por qué tiene que llorar, ya sabe que no me voy a ir y si lo llegara a hacer no tendría tiempo ni de extrañarme y aquí tendría otra vez mi gozo estorbando en su cama.
Qué saco con pedirle que me perdone si ya ni me acuerdo lo que le hice o qué me hizo.
Yo imprudente. Ahí mirando lo mismo que ella, ni idea qué era, pero ahí miraba. Claro, intenté besarla ahí mismo. Pensé que así tan débil como gatito de alfombra, de ojos tan hinchados y las manos entre las rodillas no podría evadirme. Y así lo hice, pero me equivoqué. Soltó mis manos, no sé cuándo ni cómo se zafó de mi, y como apoderada de un instinto animal se paró, me apartó, y yo casi por instinto también lo hice, lo intenté otra vez, pero antes la abracé, la abracé fuerte esperando exorcizarla, pensé que le molía los huesos, creí que no aguantarían las venas, seguí, y entonces sí. Apenas la tuve ahí la tomé bajo la ropa, más bien bajo la falda, quizá queriendo hacer alusión a torpes calenturas. Se plantó erguida. Me gusta cuando me enfrenta así, tan altiva y tan frágil, como con aires narcisos y tan de nadie. Y, por alguna extraña razón,a eso no había defensa.
3 comentarios:
ay
siempre logra haber una ventana que me toca acá, pero me lleva más alla...
a lugares que yo no conozco...
a lugares que tu muestras en cada frase, un luigar donde se viven batallas...
suerte, nos vemos...
olis qel
uuy ta hermoso
hay cosas q me parecen conocidas
aver si me mandas ese librito jeje
wenu
cuidece
aios besanzitos
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